El escenario de pesadilla: sin GBID
Imagine el momento: mete la mano en el bolsillo y – vacío absoluto. El pánico se apodera de usted. ¿El llavero perdido? Eso no significa solo el estrés de las llaves de repuesto, sino potencialmente la sustitución de todo el sistema de cierre. ¿El smartphone perdido? Todos sus contactos, sus datos bancarios y sus fotos privadas están en manos de extraños. ¿La cartera perdida? Documentos, tarjetas de crédito, dinero en efectivo: comienza un calvario burocrático y financiero. Llama a las oficinas de objetos perdidos, confía en que haya personas honestas en la policía, busca desesperadamente en las redes sociales y espera durante días una respuesta que casi nunca llega. E incluso si una persona honesta encuentra sus pertenencias, sin ninguna marca simplemente no sabe a quién pertenecen. Las llaves a menudo se dejan a la vista en el lugar del hallazgo, con la esperanza de que el propietario regrese. Otros objetos terminan con el conductor del autobús, en la recepción del hotel, con el camarero del restaurante, en la policía o en algún momento en una oficina de objetos perdidos – lugares de los que usted posiblemente nunca se entere. La buena voluntad del que encuentra el objeto está ahí, pero falta el camino directo de vuelta a usted. Ese es exactamente el problema real: no la honestidad de las personas, sino la conexión ausente entre quien encuentra y quien pierde.